|
Marita von Saltzen Cuentacuentos - Narradora oral
|
|
Uebos tengo de hablar correctamente
Fíjense ustedes: a esta altura de mi vida, vengo a descubrir que tengo uebos. Tengo uebos de respirar, de comer, de escribir, de contar, de hablar bien. Claro está que tengo uebos y no huevos (bueno, sí: en la heladera). Pero tengo huevos por uebos… Ya se estarán preguntando: “¿Qué le pasa a esta mujer? ¿Le hizo mal el sol del verano y volvió insolada para toda la vida, con el cerebro derretido? ¿No era ella la correctora de estilo y ahora está llena de errores de ortografía?” No, señores: el Diccionario de la Real Academia Española recoge la palabra uebos y lo define como "necesidad, cosa necesaria". Se trata de un arcaísmo cuyo origen etimológico se encuentra en la palabra latina opus (obra, trabajo), que con el verbo esse (ser) adquiere en la lengua de Horacio el valor semántico de “ser necesario”. En esta misma estructura, calcada del latín, lo encontramos en el castellano antiguo en frases como uebos me es"(“es necesario para mí”, o sea, “necesito”); uebos nos es (“nos es necesario”); nunqua lis era uebos buscar otra mengía (“nunca necesitaban buscar otra medicina”), escribe Berceo en la “Vida de San Millán” en 1297. Desde entonces, se usó con el mismo significado en cualquier otra construcción sintáctica: Nos uebos avemos en todo de ganar algo (“nosotros tenemos necesidad de ganar algo en todo”), leemos en el Poema de Mio Cid. Tanto puede ser sustantivo (como indica el DRAE) como adjetivo, y también puede escribirse con “h”; aunque mejor no, para no confundir la palabra cultísima y antigua con el producto de la gallina y de otras aves y con otras cosas más... No sería correcto que el lenguaje cotidiano incorporara expresiones como “No me hinches la necesidad” o “Me tenés la necesidad por el suelo”… pero uno nunca sabe…L Leí en “La palabra del día” que lo difícil es entender para qué el Diccionario guarda palabras que no se usan desde hace más de siete siglos y es tan lerdo para incluir acepciones de uso cotidiano. Y es cierto, ¿no? En fin: mejor es seguir hablando bien, por placer, por educación y por uebos.
|