Marita von Saltzen

Cuentacuentos - Narradora oral


Caza las palabras y las hace volar

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Foro de Oralidad y Literatura

Situación actual de la Narración Oral en Latinoamérica y Argentina

            No puedo referirme a la situación actual de la Narración Oral en la Argentina, sin hacer, en primer término, un poco de historia.

La Narración Oral urbana comenzó a desarrollarse en la Argentina a mediados del siglo XX dentro del ámbito educativo, sobre todo a nivel preescolar y primer ciclo de la escuela primaria. Las pioneras en ese sentido fueron Martha Salotti y Dora Pastoriza de Etchebarne, en el Instituto Summa de la Capital. De su mano, los cuentos fueron llevados también a los hospitales. En ese Instituto nació, en 1960, el Club de Narradores.

A partir de la visita  de Daniel Matto a nuestro país y después de los talleres que este narrador argentino radicado en Venezuela dictó en la década del 80, se formó el grupo Las Cuenteras (seis mujeres, entre las que estaban Ana María Bovo, Juana La Rosa y Elva Marinángeli, y un varón) y con él comenzaron los espectáculos de Narración para adultos, en manos de algunos pocos. Algunos de ellos venían del teatro y otros, del ámbito docente. Sin embargo, ya desde entonces, la narración de cuentos siguió siendo mucho más reconocida como actividad artística, dentro de las escuelas.

La formación de narradores se multiplicó en diferentes ámbitos y se difundió lentamente la actividad en algunas ciudades importantes de las provincias. Pero lo más difícil era la convocatoria de público. Se trataba –y se trata- de un proceso muy lento de captación. Muchas veces, la gente que asiste a los espectáculos manifiesta más interés por aprender a narrar que por ver otras funciones.

Hace 13 años, se realizó un primer Encuentro de Narradores dentro del marco de la Feria del Libro de Buenos Aires. Anualmente, este Encuentro convoca a narradores orales nacionales e internacionales. Se llevan a cabo conferencias, talleres, mesas de intercambio y espectáculos para niños (con público mayoritariamente adulto) y para adultos. Si bien favorece el contacto y la comunicación entre narradores de diferentes regiones del país y del exterior, es una convocatoria cerrada. Por lo tanto, no genera público; no sirve para la difusión de la Narración Oral, que debería ser el objetivo prioritario.

En 1999, se organizó un 1er. y único Encuentro de Narradores en Santa Victoria Oeste, Salta. Como parte del Encuentro –que por sus características fue más un festival nacional con público oriundo de la zona- hubo un concurso de narradores populares, gente del pueblo que narraba espontáneamente anécdotas y sucedidos. El evento formó parte de una gran fiesta en honor del patrono del pueblo.

En el 2001, el Venique Tecuento de Córdoba organizó un Encuentro de Narradores en Villa Allende. Duró solamente un día, pero fue el inicio de un crecimiento impresionante de los alcances de la Narración Oral en la provincia. Se fue repitiendo todos los años en distintos ámbitos y con diferentes modalidades. Este año, fue un Festival Internacional (Cuento Palabra 8) y, simultáneamente, un Encuentro multitudinario, espacio imprescindible para el intercambio. Esta entidad participa también en la Feria del Libro de Córdoba, brinda talleres de formación, organiza este foro y el Córdoba cuenta, y desarrolla muchas otras actividades de difusión.

En el 2002, el Círculo de Cuentacuentos de Buenos Aires y  Artes Escénicas organizaron un Festival de Narración Oral en Morón, provincia de Buenos Aires. A partir de ese año, el festival ha ido creciendo en convocatoria y extensión hasta la fecha, en que se realizará, entre el 16 y 21 de septiembre, su versión séptima (Te doy mi palabra 7). Asisten al mismo los narradores nacionales e internacionales invitados, que realizan espectáculos y funciones para niños y para adultos, en escuelas, bibliotecas, cafés, teatros y centros culturales. Salvo las funciones de café, todas las demás son de entrada libre y gratuita y se desarrollan con una gran asistencia de público de variadas edades. Cada año, el festival se extiende a más provincias: este año será llevado a Mendoza, Santa Fe y Misiones.

El Círculo tiene, además, una publicación mensual de distribución en papel y por Internet en la que figuran una agenda mensual de actividades, temas teóricos, comentarios de viajes, cuentos y leyendas y otros temas de interés. También hace circular por correo electrónico una agenda semanal con espectáculos y talleres.

Hasta aquí, lo que yo conozco, aunque seguramente habrá muchas actividades en otros lugares de los que no sé. Sepan disculpar la omisión.

A esta historia, a este modo de comenzar a desarrollarse la Narración Oral entre nosotros, responde la situación actual.

El movimiento está creciendo; nadie lo duda. Ya no escuchamos tan seguido las preguntas: “¿Contás cuentos o chistes? ¿Escribís? ¿Qué es un narrador oral?” Al menos en la ciudad de Buenos Aires, ya se sabe, en general, qué hacemos los narradores. A veces nos encontramos con que la gente que asiste a una “cena con cuentos” espera que le cuenten chistes, pero creo que esto va a seguir sucediendo mucho tiempo más.

Generar público auténtico (no compuesto por narradores, sus amigos y sus parientes, que van una sola vez) sigue siendo el problema habitual. Y el hecho de que hay muchos narradores que, después de hacer un curso de apenas tres meses, presentan espectáculos abiertos al público y hasta cobran entrada, juega en contra de la difusión de nuestra profesión para atraer público; el peligro es que muchas personas pueden irse decepcionadas no por el narrador que escucharon, sino por la Narración Oral como fenómeno artístico. Y no vuelven más, ni siquiera para saber si otros narradores les resultan más interesantes o entretenidos. No digo con esto que todos los que recién se inician sean malos (todos empezamos alguna vez), pero creo que deberían tener una mayor y más larga formación para presentarse en un lugar como si fueran profesionales.

En Buenos Aires, también nos juega en contra la enorme oferta cultural existente: cines, teatros, shows musicales, recitales, espectáculos callejeros colman la ciudad y, a la hora de elegir, las personas buscan eventos conocidos y difundidos por la prensa y la televisión.

La Narración Oral es más valorada en las escuelas –jardines, primarias y secundarias- y he aquí la relación con la manera en que nació esta actividad, practicada, en sus inicios,  casi exclusivamente por maestros. Aun así, siempre se ha hecho difícil entrar a las universidades; muchas veces se dictaron talleres de N.O. en esos ámbitos, pero la mayor asistencia fue de gente mayor y no de estudiantes universitarios.

Otra característica de este arte en nuestro país es que es mayoritariamente desarrollado por mujeres de más de cuarenta años, hecho que no resulta atractivo para jóvenes oyentes. Sin embargo, hoy hay cada vez más hombres que cuentan cuentos, pero la proporción es de 10 a 1 todavía (lo afirmo mediante la observación de los asistentes a talleres de formación). También hay futuras narradoras más jóvenes, pero su número no supera a las mayores.

Finalmente, creo que en este país nos caracteriza –según comentarios de extranjeros- una especie de “miedo a poner el cuerpo” cuando contamos para adultos. Cuando empecé a contar cuentos, me habían enseñado que el narrador debía estar sentado porque su movimiento distrae de lo que dice, vestido de negro porque otros colores llaman la atención, y sin adornos porque pueden hacer ruido. Por suerte, lo superé. Creo que en esta época en que todo lo que se ofrece está cargado de imágenes, necesitamos de todos los recursos posibles para lograr que el público recree las imágenes de una historia, no importa si se trata de niños o de adultos. Y esto implica vestuario, movimientos escénicos, voces, objetos, música, juegos, etc., aunque no sea obligatorio utilizar algo de esto ni todo al mismo tiempo, por supuesto. La Narración Oral es una “teatralidad” y, como tal, puede usar algunos recursos teatrales sin que deje de ser narración oral por ese motivo.

 

Marita von Saltzen