Marita von Saltzen

Cuentacuentos - Narradora oral


Caza las palabras y las hace volar

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DICEN QUE DICEN…

Historias de la flora y la fauna de nuestro Moro

 por Marita von Saltzen

EL PICAFLOR

El picaflor es un ave americana, la más pequeña del mundo: mide menos de 8 cm de largo. El más chiquito es el colibrí abeja de Cuba.

Su manera de volar es parecida a la de los insectos. Puede sostenerse quieto en el aire por medio de un aleteo intenso y rápido que hace que no se vean sus alas. Es entonces cuando se produce un sonido suave, como un zumbido, por el que se lo conoce también como pájaro mosca.

La mayoría de los picaflores tienen colores brillantes y un verde azulado metálico. En los machos, la garganta puede ser roja, azul o verde esmeralda. 

Tienen el pico largo y afilado y la lengua en forma de trompa para alimentarse del néctar de las flores y de los larvas, mosquitas, pulgones y piojillos que pueden encontrar dentro de las corolas La operación de succionar el néctar se llama pecoreo.  Después de pecorear, los machos emiten un canto breve. Para alejarse de las flores tienen que volar hacia atrás, y son las únicas aves capaces de hacerlo.

Sus patitas son cortas y débiles y no le permiten caminar, pero sí posarse en las ramas de los árboles.

Los picaflores viven solos o en bandadas unisexuales (generalmente solo machos) y no forman parejas de por vida. Después del acoplamiento, el macho se desentiende de la construcción del nido, de la incubación y de la crianza de los polluelos.
La mayor parte de las hembras construye pequeños nidos sobre una rama de árbol, en forma de tacita o canasta colgante, cubiertos con palitos, fibras vegetales, telas de araña y trocitos de corteza. En la base acolchada con material algodonoso, pone dos huevos blancos. Cuando nacen los polluelos, tienen el pico ancho y romo que, con el tiempo, se transforma en largo y filoso.

Este pájaro tan bonito recibe diferentes nombres: picaflor, colibrí, pájaro mosca, chupamiel, mainumbí (guaraníes), tumiñico (calchaquíes) y muchos otros.

Dicen que cuando el picaflor revolotea cerca de una persona, anuncia visita y que, donde hace nido, no cae el rayo ni hay incendio. Los aztecas creían que los guerreros muertos en combate, renacían como colibríes; su dios Huitzilopochtli tenía forma de colibrí (huitzilin=colibrí).

 

Picaflor en la lavanda de la ventana de mi casa en El Moro

 Cuentan los guaraníes que Flor era una joven india más linda que el sol. Cuando cantaba, su voz era tan dulce que hasta los pájaros callaban para escucharla.

Flor estaba enamorada de Ángel, pero él era de una tribu vecina, enemiga -quién sabe por qué- de la de ella. Por ese motivo, ellos tenían que encontrarse a escondidas en un lugar secreto del bosque, junto a un arroyo.

Un mal día, los descubrió una india que, muerta de celos, le fue con el cuento al padre de Flor. Desde entonces, no sólo los novios no pudieron volver a verse, sino que además el padre dispuso que ella se casara con otro.

La Luna, que protege a los enamorados, le dijo a Ángel:

-Ayer  me  avisó  mi   amigo el Viento que Flor  lloraba desconsoladamente  porque  su  padre  quiere  casarla con un muchacho de su tribu. Ella gritaba que prefería morir antes de cumplir con esa orden.

-Por favor, Luna –dijo Ángel con desesperación- necesito verla cuanto antes.

-No puedo acceder a tu pedido: el ruego de tu amada fue escuchado por Tupá y, en lugar de quitarle la vida, la ha transformado en una flor.

-Dime, Luna ¿cuál es el nombre de esa flor?

-Ay, mi amigo, ni el Viento lo sabe...

Ángel no podía comer ni dormir y, en medio de su dolor, suplicó al dios Tupá que lo ayudara a reunirse con su amada. Poco a poco, fue notando que su cuerpo cambiaba: se hacía cada vez más y más pequeño y, lentamente, se iba cubriendo de plumas. A los pocos días, se había convertido en un pajarito diminuto de hermosos y brillantes colores. Desde entonces, besa las corolas de todas las flores en busca del sabor dulce de los labios de su Flor.