Marita von Saltzen

Cuentacuentos - Narradora oral


Caza las palabras y las hace volar

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DICEN QUE DICEN…

Historias de la flora y la fauna de nuestro Moro

por Marita von Saltzen

EL PÁJARO CARPINTERO

Cuando se los mostramos a los chicos les decimos:

-Mirá: un pájaro carpintero, como el Pájaro loco…

El famoso dibujo animado de Ben Hardaway, distribuido por Universal Studio, es conocido por todos. El pájaro carpintero que vemos habitualmente en El Moro es otra especie: carpintero real, con su nuca roja y su pecho amarillento con pintitas negras.

Suele trepar a los troncos de los árboles, en donde perfora con el pico para buscar insectos. Tiene tanta hambre que puede comer 900 larvas o 1000 hormigas por día; para encontrarlos golpea la corteza 15 veces por segundo, casi el doble más rápido que los disparos de una ametralladora.

Anida en agujeros de los árboles que él mismos hace, cuya entrada mide más o menos 7cm.. La hembra pone los huevos sobre un colchón de maderitas y astillas podridas.

 

Cuenta una leyenda peruana que hace mucho, mucho tiempo, un pájaro carpintero estaba meta picar un árbol para hacer su nido, cuando pasó por ahí un tucán, con su cuerpo cubierto de hermosos colores y una cresta brillante.

-¡Qué bien haces el hueco- le dijo el tucán que, incapaz de hacer lo mismo pese a su enorme pico, tenía que vivir y dormir al aire libre.

El carpintero siguió taladrando a toda velocidad.

-¡Cómo me gustaría tener una casa como la tuya! ¿No fabricarías una para mí y mi familia? A lo mejor podría pagarte de alguna manera –se atrevió a pedir el tucán.

Al carpintero la propuesta lo entusiasmó:

-Si yo te regalo esta casa, ¿me darías esas plumas de colores que tienes en la cabeza?

El tucán aceptó el trato.

Desde entonces, los tucanes no tienen cresta, pero sí un nido en los huecos de los árboles para protegerse de las lluvias tropicales de la selva peruana.

Y los pájaros carpinteros agitan orgullosos sus plumas rojas cuando golpean los troncos con su pico.

 


En Yucatán (México), es el pájaro carpintero el que, en una leyenda, ayuda al hombre a conseguir maíz de diferentes colores.

Parece ser que el hombre no conocía el maíz. Un día vio a una hormiga que llevaba un granito extraño; lo probó y le gustó. Cuando descubrió que la hormiga lo había sacado del agujerito de una enorme roca, rezó con insistencia a Chac, el dios de la lluvia, para que lanzara uno de sus rayos y rompiera la roca.

Chac no quería hacerlo en persona (un poco haragán era este dios) y por eso envió a un ayudante. Pero el muchacho no tenía experiencia y no logró su objetivo.

Los dos insistieron a Chac, que finalmente le ordenó al pájaro carpintero que picara la montaña para descubrir su parte más débil. Cuando la localizó, Chac envió su rayo y la roca se partió.

El pájaro carpintero había recibido la orden de alejarse para no salir lastimado, pero desobedeció y una piedra le hizo sangrar la cabeza.

Por eso el pájaro tiene la cabeza roja y el maíz, salpicado por la sangre, quedó rojo también. El que estaba más lejos y apenas se mojó, quedó amarillo y el que no fue alcanzado por la sangre se mantuvo blanco.

 

Leopoldo Lugones escribió un poema sobre esta ave:

EL CARPINTERO

 

El maestro carpintero

de la boina colorada,

va desde la madrugada

taladrando su madero.

 

No corre en el bosque un soplo,

todo es silencio y aroma.

Sólo él monda la carcoma

con su revibrante escoplo.

 

Y a ratos, con brusco ardor

bajo la honda paz celeste,

lanza intrépido y agreste

el canto de su labor.