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EL
TESTARUDO
Wimpi
Ni los viejos viejos como el agujero del mate
habían conocido -jamás de los jamases- a un hombre más caprichoso que
Baudilio Piñón.
-Que no sirva pa ofenderlo, pero Baudilio ej’una
mula…, decían todos en el pago.
No daba lo que se dice el brazo a torcer. Una
ocasión al salir de los ramos generales del vasco Barrabeitúa, bastante
cargado de ginebra, montó al caballo al revés: mirando para la cola. Y
Avelino Camejo y Agapito Santillán, al verlo le gritaron:
-Montó al revés, don Piñón.
Y él les contestó, todo encocorado:
-¡Comu’al revés! ¿Acaso ujtede saben pa’qué lao
voy?
Famoso.
Una vez Baudilio subió a un eucalipto a cortar
una rama y, sin darse cuenta, se puso a serruchar justo la rama en la
que se había montado. En eso pasaba, en un entrepelado garrón moro,
Higinio Barcala y, al verlo, sofrena el montado y le grita:
-Mire que se ejtá serruchando el asiento,
aparcero, y si se cae de esa altura -Dios libre y guarde- nu’hay
ungüento que lo salve.
Y Baudilio, ni caso. Dele serruchar, nomás.
De repente se oyó un crujido. Salieron corriendo
de las casas la mujer de Baudilio -Wenceslada- los gurises y los perros.
Todos a ver. Baudilio estaba desparramado abajo del eucalipto. Entonces
el mayor de los gurises -Medardito- agarró caballo y salió zumbando a
buscar doctor. Que cuando vino el doctor y vio el caso, no sabía por
dónde empezar. Nervioso, él. Cose acá, cose allá. Fumando y haciéndose
cebar mate, mientras.
-Si no lo armamos en caliente, acá no hay
salvamento…-dijo.
Pero resulta que con el apuro, le pegó la pierna
al revés a Baudilio. Con el talón para adelante. Y cuando lo dejaron
levantar, al tiempo, nunca más pudo andar a pie. Porque daba un paso con
la pierna que tenía al derecho e iba para adelante, pero cuando daba el
otro paso con la pierna que tenía al revés, reculaba. Y siempre estaba
en el mismo lado.
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